Un tatuaje bien cuidado cicatriza limpio y conserva el contraste durante años. Son cinco pasos y dura unas dos semanas. Sencillo — pero házlo completo.
La loción Lubriderm de tarro azul (piel extra seca) es la única que recomiendo. Nada de cremas con perfume, vaselina, aceites, cicatrizantes de farmacia ni remedios caseros: espesan la piel, tapan el poro y dañan el trazo.
No lo destapes antes de tiempo. Está protegiendo una herida abierta del polvo y las bacterias.
Con las manos limpias, sin esponja ni estropajo. Frota suave con la yema de los dedos hasta retirar el exceso de tinta y plasma. Enjuaga bien.
Usa una toalla limpia de algodón o papel de cocina. Deja que se airee un par de minutos antes de hidratar.
Poquita. La piel debe verse hidratada, no brillante ni pegajosa. Exceso de crema ahoga la cicatrización. Lava y repite mañana, tarde y noche.
Va a picar y se va a pelar como quemadura de sol. Es normal. No rasques, no arranques, no despegues nada. Si te arrancas la costra, te llevas la tinta con ella.
A partir de la tercera semana, usa bloqueador solar 50+ siempre que la zona quede expuesta. Es lo único que mantiene el contraste intacto con los años.
Si ves enrojecimiento que crece después del tercer día, calor fuerte en la zona, pus, mal olor o te da fiebre — avísame de inmediato. No esperes a ver si se pasa.